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Guía de compra de HDD/SSD



Los diferentes tipos de discos

Un disco duro interno es un componente instalado dentro de un ordenador o servidor. Sirve para almacenar el sistema operativo, el software y los archivos del usuario (documentos, vídeos, etc.). Está conectado directamente a la placa base mediante interfaces como SATA o NVMe, lo que garantiza una velocidad de transferencia rápida. A diferencia del disco duro externo, no está diseñado para ser desplazado, sino para funcionar de forma permanente en el dispositivo.

El disco duro externo es un dispositivo de almacenamiento que se conecta a un ordenador (u otro equipo) mediante un cable, a menudo USB. Permite guardar, transferir o almacenar archivos (documentos, fotos, vídeos, etc.) fuera del disco principal del ordenador. Es portátil, suele ser plug-and-play y puede tener gran capacidad, por lo que resulta una solución práctica para ampliar el espacio de almacenamiento o transportar datos.

Los discos duros (HDD) y los discos SSD (Solid State Drive) son dos tipos de soportes de almacenamiento utilizados habitualmente en ordenadores y sistemas de almacenamiento, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. A continuación, se presenta una descripción detallada de los distintos tipos de discos duros y SSD, abordando sus características, prestaciones y usos.

La carga de trabajo / Workload

La carga de trabajo o Workload corresponde a los datos que, a lo largo de un año, pueden escribirse o leerse en el disco duro. Una carga de trabajo demasiado elevada para un disco no diseñado para ese uso disminuirá su rendimiento y su fiabilidad.

Si elige un disco duro estándar (55 TB por año) en lugar de un disco de empresa (550 TB por año), al principio no ocurrirá nada, pero bastante pronto el disco duro fallará.

Los discos duros (HDD)

Los discos duros (HDD) son dispositivos de almacenamiento magnético tradicionales. Utilizan platos giratorios y cabezales de lectura/escritura para almacenar los datos.

HDD SATA (Estándar)
El HDD SATA es el tipo de disco duro más común, utilizado en muchos ordenadores personales y servidores de gama de entrada. Funciona mediante una interfaz SATA III, con una velocidad de rotación de entre 5 400 y 7 200 rpm. Su capacidad suele variar desde 500 GB hasta varios TB. Su principal ventaja es su coste muy bajo por GB y su gran capacidad de almacenamiento. En cambio, es más lento que los SSD, más ruidoso y menos resistente debido a sus piezas mecánicas móviles.

HDD NAS
Los discos duros NAS están diseñados para funcionar de forma continua en entornos de almacenamiento en red. Ofrecen velocidades de 5 400 a 7 200 RPM, interfaz SATA 6 Gb/s y capacidades de 1 a 20 TB. Pensados para uso 24/7, integran tecnologías como TLER/CTL (para evitar bloqueos en RAID) y sensores antivibración. Están optimizados para baja carga de IOPS pero ofrecen una fiabilidad muy alta, ideal para almacenamiento compartido.

HDD de empresa / Data Center
Los discos duros de empresa están diseñados para entornos críticos como centros de datos, servidores, infraestructuras cloud o sistemas de backup intensivos. Giran a 7 200 RPM, usan interfaces SATA o SAS (12 Gb/s) y muestran un MTBF de 2 a 2,5 millones de horas. Soportan una carga de trabajo de hasta 550 TB/año, con altísima resistencia y gran tolerancia a errores, lo que los hace fiables para usos intensivos.

Los HDD (discos duros mecánicos) presentan varias características a considerar. La velocidad de rotación, medida en revoluciones por minuto (RPM), influye directamente en el rendimiento: un disco a 7 200 RPM será más rápido en lectura/escritura que un modelo a 5 400 RPM, mientras que los discos a 15 000 RPM se reservan para usos que exigen altas prestaciones. En cuanto a capacidad, los HDD ofrecen mejor relación coste por GB que los SSD, lo que los convierte en una solución económica para almacenar grandes volúmenes. Sin embargo, son menos fiables debido a sus componentes mecánicos y su durabilidad es menor: son más sensibles a golpes y vibraciones.

Los discos SSD (Solid State Drive)

Los SSD utilizan memoria flash para almacenar datos, lo que los hace mucho más rápidos que los discos duros tradicionales. No incorporan piezas mecánicas móviles, lo que reduce el riesgo de avería y el ruido, y mejora el rendimiento.

SSD SATA
Son los SSD más comunes. Utilizan la interfaz SATA III con una velocidad máxima de 550 MB/s. Ofrecen un buen compromiso entre rendimiento y coste, y son perfectos para actualizar desde un disco duro.

SSD NVMe
Conectados vía PCIe, los SSD NVMe son mucho más rápidos que los SSD SATA, con velocidades que alcanzan varios GB/s. Son ideales para cargas de trabajo intensivas, juegos, edición de vídeo o bases de datos.

SSD U.2 y M.2
Los SSD U.2 están destinados a servidores y entornos profesionales, mientras que los SSD M.2 son muy comunes en portátiles y sobremesas modernos. Los SSD M.2 pueden usar interfaz SATA o NVMe.

SSD de empresa
Están diseñados para centros de datos, con altísima resistencia, elevado MTBF, latencia muy baja y funciones de protección de datos como Power Loss Protection.

Los SSD consumen menos energía que los discos duros, generan menos calor y son insensibles a los golpes. En cambio, su coste por GB es más elevado, especialmente en los modelos NVMe. Su vida útil está limitada por el número de escrituras (TBW), aunque suele ser suficiente para la mayoría de usos.

Comparación entre HDD y SSD

Los discos duros (HDD) y los discos SSD (Solid State Drive) presentan diferencias notables en cuanto a tecnología, rendimiento y uso.

Los HDD son más antiguos y se basan en componentes mecánicos. Su principal ventaja es su coste muy bajo por GB, lo que los hace ideales para almacenamiento masivo (vídeos, archivos, copias de seguridad). En cambio, son más lentos, más frágiles, más ruidosos y consumen más energía.

Los SSD, por su parte, ofrecen velocidades de lectura y escritura muy superiores gracias a la memoria flash. También son más resistentes a los golpes, silenciosos y compactos. Su principal inconveniente sigue siendo el precio por GB, aunque ha bajado en los últimos años.

Para un uso doméstico clásico, un SSD aporta una gran mejora en reactividad (arranque, apertura de aplicaciones). Para usos exigentes (juegos, edición de vídeo, bases de datos), conviene priorizar los SSD NVMe. Los HDD, en cambio, siguen siendo perfectos para almacenamiento secundario o como complemento de un SSD de sistema.

Comparativa de tipos de discos HDD y SSD (NAS y empresa)

Tipo Interfaz Uso Rendimiento Resistencia
HDD estándar SATA Oficina / uso doméstico Baja a media Baja
HDD NAS SATA Almacenamiento en red (24/7) Media Alta
HDD de empresa SATA / SAS Centro de datos / usos críticos Alta Muy alta
SSD SATA SATA PC / actualización Alta Media
SSD NVMe PCIe Juegos / edición / bases de datos Muy alta Media a alta
SSD de empresa U.2 / PCIe / SAS Servidores / centros de datos Muy alta Muy alta

Glosario de términos relacionados con HDD y SSD

  • SATA : Interfaz de conexión para discos duros y SSD. Más lenta que PCIe pero aún muy extendida.
  • PCIe : Interfaz muy rápida utilizada especialmente para SSD NVMe.
  • RPM : Revoluciones por minuto. Cuanto mayor es la cifra, más rápido es el disco.
  • IOPS : Operaciones de entrada/salida por segundo. Indicador de rendimiento de los discos.
  • MTBF : Tiempo medio entre fallos. Cuanto mayor es la cifra, más fiable es el disco.
  • TBW : Terabytes Written. Cantidad máxima de datos que se puede escribir en un SSD.
  • NAS : Network Attached Storage. Caja de almacenamiento en red.
  • NVMe : Protocolo de acceso a datos optimizado para SSD rápidos vía PCIe.
  • U.2 : Formato de SSD profesional, utilizado principalmente en entornos empresariales.
  • M.2 : Formato compacto para SSD, muy común en ordenadores recientes.
  • SAS : Interfaz profesional para discos duros, más rápida y fiable que SATA.